Opinión Pixel 2 XL, ¿Qué tal lo ha hecho Google con este Smartphone de gama alta?

Google no solamente ha inundado el mercado con Smartphones que llevan su sistema operativo, si no que durante años se ha aliado con las marcas para dar vida a la famosa familia “Nexus”, que terminó su existencia con el lanzamiento de los primeros Pixel. Ahora bien, ¿Qué puede aportar la segunda generación Pixel? En este artículo me gustaría contar mi experiencia con el terminal más emblemático de los dos anunciados hace algunas semanas, el Pixel 2 XL, el cual se ha sumado a la moda de las pantallas con ratio de imagen 18:9.

Antes que nada me gustaría apunta que el Pixel 2 “normal” me parece una mala idea, no tanto por el nivel de especificaciones técnicas sino más bien por el aspecto que nos trae cuando lo vemos de frente: una pantalla de 5 pulgadas rodeada por unos marcos excesivamente pronunciados que, sinceramente, se podían haber evitado y darle al terminal 0,5 pulgadas más de espacio visual. Google ha querido darle todo el atractivo “físico” a su top gama, pero se ha olvidado del más pequeño y “relativamente” asequible: me recuerda a un terminal Sony, con cierto toque anticuado de formas.

El diseño made by Google

No hay duda de que en cierto modo Google le ha dado personalidad a su producto estrella, por mucho que se haya sumado a la moda de las pantallas con ratio de imagen 18:9. ¿Por qué? El espacio visual está rodeado por un destacado marco negro con 0,3 cm de amplitud a izquierda y a derecha, 1,1 cm en la parte superior y 0,9 cm en la inferior. No se puede decir que sea el “todo pantalla” más estilizado de cuantos han pasado por mis manos, aunque parece que no fue la intención de la compañía para este producto.

Si estudiamos la parte frontal, hay un par o tres de detalles que me han llamado la atención y no son habituales. Por un lado el tacto del cristal, suave y con buen grip, que por cierto es Gorilla Glass 5: ese acabado tan peculiar que se nota al deslizar el dedo sobre la superficie no es muy habitual, aunque no es la primera vez que lo he apreciado. En segundo lugar, y esto no es nada común, los cuatro costados cuentan con una curva bien marcada: normalmente es algo que se disimula en el engaste con el perfil, pero en este Pixel no sería el caso.

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¿Cuál es el tercer detalle que marca la diferencia en el uso del Google Pixel 2 XL? La integración de un doble altavoz frontal, lo que en mi opinión aporta un gran valor en el disfrute del teléfono a la hora de jugar y disfrutar de contenidos multimedia. Es más, considero que la calidad de audio está a la altura de lo que esperar de un producto premium y supera con creces la experiencia que se pueda obtener con un Galaxy Note 8, Galaxy S8+ y el mismísimo LG V30: de los que he probado, solo considero le podría plantar cara el Huawei Mate 10, que utiliza la zona de auricular para transmitir los sonidos más agudos. Percibir el sonido de una forma directa y con gran claridad no tiene precio, más aún si el terminal está sobre una mesa o ligeramente inclinado sobre una especie de “stand”.

Por otra parte, ¿Qué opinión merece el acabado de la cara posterior? No me he podido resistir a la idea de comprobar el nivel de resistencia de los dos tipos de superficies, que han aguanto estupendamente mis pruebas específicas utilizando mis llaves de casa: alrededor de un 80% del espacio sería “metálico”, aunque al tacto la textura no me recuerda a materiales de superficie fría y deslizante, si no más bien a algún tipo de policarbonato; mientras que el 20% restante de la superficie está cubierta por un tipo de cristal resistente a arañazos (comprobado).

Decir que cuando vi las fotos del Pixel 2 y Pixel 2 XL pensé que Google no había sido muy coherente en el diseño de la parte posterior de ambos dispositivos aunque, tras usar el Pixel 2 XL durante unos días, mis impresiones han dado un positivo giro. Obviamente, y lo digo a nivel subjetivo, el teléfono que uso a nivel personal me parece que trae un diseño más bonito y equilibrado. En todo caso, como siempre, “para gustos colores”. ¿No estás de acuerdo? No todos vemos el mundo de la misma forma, y eso se puede trasladar al aspecto exterior de cualquier producto de electrónica. O te entra por los ojos, o lo descartas sin miramientos.

Un producto de armas tomar en potencia y experiencia de uso

Si un Smartphone cuesta cerca de 1000 euros, ¿No debe esperarse que sea potente? Claro, sería lo lógico y Google no defrauda en eso: tras lanzar Real Racing 3 y entretenerme durante 40 minutos, la conclusión a la que uno llega es que todo fluye correctamente sin excepción. Y no importa que sea una prueba en la que participan muchos vehículos, donde CPUs y GPUs más modestos acusan la capacidad de procesamiento. El Pixel 2 XL ha pasado con nota mi ojo clínico para estas cosas, que yo mismo contrasto sobre el terreno sin necesidad de verificar datos con apps de benchmark.

En todo caso, probablemente más de uno ponga el grito en el cielo al conocer que la memoria RAM es de solamente 4GB. ¿Importa tanto? En realidad no, aunque como siempre cuanto más tienes mejor. Yo he evaluado móviles con 6GB de RAM y, si te soy sincero, no he notado una mejoría en el uso diario: no todos utilizamos un dispositivo de estas características de la misma forma así que, si se utilizan aplicaciones pesadas y con gran carga de memoria, tener 6GB o 8GB podrían acabar dando un plus. Pero repito, en mi uso en particular, tener 4GB es más que suficiente.

Si se busca una experiencia con Android lo más afinada posible el Pixel 2 XL es la respuesta que andabas buscando, ya no solo por el nivel de actualizaciones que se puedan recibir si no también por la gran sincronía que existe entre hardware y software, tal como sucede con los iPhone de Apple. ¿Eres de usar asistentes de voz? El de Google encuentra en este terminal el mejor lugar en el que ser explotado a nivel funcional: puedes lanzarlo viva voz o estrujando los laterales aunque la pantalla esté apagada, aunque probablemente antes debas situar tu dedo pulgar sobre el sensor de huella dactilar (a no ser que uses un dispositivo Bluetooth para el desbloqueo automático por proximidad).

Por otro lado, tanto si eres de tomarte selfies como si no puedes evitar tomar fotos allá donde vayas, el flagship de Google es una herramienta tremenda. ¿Puedo asegurar que cuenta con las mejores cámaras del mercado? No pondría la mano en el fue en decir que son las mejores, por que entre otras cosas la trasera no es dual, pero sí considero que estarían en mi TOP 5. De hecho, la cámara frontal de 8MP permite tomar unas fotos y unos vídeos sobresalientes en nitidez de imagen, y ahí el Pixel 2 XL es demoledor. La cámara trasera, con sensor de 12,2MP, capta escenas con una gran riqueza en los detalles y el color adecuado, siendo en el apartado de grabación de vídeo de lo mejor en FULL HD a 30 fps junto con el Galaxy S8+: eso sí, de noche, en mi opinión la calidad de imagen deja bastante que desear.

No todo es oro lo que reluce

¿Quien ha dicho que existen los productos perfectos? Y menos aún cuando se trata de uno tecnológico, en el que hay un gran número de elementos a considerar y equilibrar. Pues bien, el Pixel 2 XL de Google tampoco es perfecto, y ya no lo digo por que tiene un precio elevado, si no por que hay una serie de elementos que se podrían haber mejorado o incluido. De hecho, en el primer apartado ya he señalado una de cosas que la compañía debería haber afinado: teniendo en cuenta lo que hay actualmente en el mercado, no me parece la mejor de las ideas incluir una pantalla de 18:9 rodeada por un marco tan notable. Seguro que hay un buen motivo detrás, o espero que lo haya, pero otros móviles aprovechan mejor el espacio disponible en la cara frontal.

Estamos ante un Smartphone muy completo, y sobresaliente en apartados varios, pero también es cierto que cuenta con dos ausencias que pesaran a la hora de decidir comprarlo o no. ¿Cuál es la más notable de todas ellas? El no poderse ampliar la capacidad de almacenamiento interno con una memoria micro SD, algo difícil de capearse si se es un usuario multimedia: en España solamente se puede comprar el terminal con 64GB, mientras que en Estado Unidos cabe la posibilidad de escoger una versión con 128GB. A mí me sería difícil tener que renunciar al uso de una memoria externa, por mucho que el puerto USB C es compatible con la función OTG, es decir, utilizar una memoria USB dual (o USB normal con adaptador) para reproducir contenidos o trasladar archivos.

Finalmente, el tercer punto en discordia que hace imperfecto al Pixel 2 XL lo encontramos en la ausencia de una conexión de 3,5 mm para auriculares. ¿Es esto algo grave? En mi opinión dependerá de cada uno y del tipo de accesorio de audio que se tenga: en mi día a día uso auriculares Bluetooth la mayor parte de las veces, aunque también reconozco sacar provecho de los que necesitan de una conexión directa por cable (de tipo in-ear). Es más, cuando viajo en avión y en tren siempre conecto mis auriculares por cable. Por otra parte, el poder usar una conexión tradicional hace que, en caso de quedarnos sin batería en el accesorio, podamos seguir disfrutando de él.

Y sí, Google ha incluido un adaptador de puerto USB C a jack 3.5 mm para sustituir a la conexión de toda la vida. ¿Es suficiente? Seamos francos, a nadie le gusta tener que usar este tipo de elementos por tres razones: por que se pueden acabar rompiendo con el tiempo, se pueden perder con suma facilidad o por que, directamente, nos olvidemos del adaptador. La única solución sería comprar unos auriculares con conexión USB C, que ya los hay, pero por el momento no son opciones precisamente asequibles: y ello nos obligaría a realizar una inversión adicional a la comprar del teléfono.

Consideraciones finales

El mercado de los Smartphones se podría decir que está saturado, pero Google no podía no estar ahí con terminales que llevaran su propia marca y que permitieran experimentar lo que Android “puro” puede ofrecer. ¿Es un producto asequible? No, para nada, sus 959 euros será una gran traba para quienes vayan a plantearse un cambio de dispositivo: hay opciones TOP más asequibles y capaces de aportar un gran rendimiento en todos los sentidos, siendo el OnePlus 5T, el Samsung Galaxy S8+ y el Huawei Mate 10 de las más destacadas.

¿Es en mi opinión una buena compra el último buque insignia de Google? No voy a decir que no, por que mentiría, pero el precio me parece demasiado alto para mis propios intereses. Yo, a título personal, no lo elegiría si me costara los 959 euros que hoy hay que pagar por llevárselo a casa. En todo caso, como cada uno sabe bien como administrar su economía personal, invito al lector a echar un vistazo al vídeo que encabeza el artículo: estoy convencido que se podrán recabar datos suficientes en caso de haber dudas a la hora de elegirlo como el próximo dispositivo de comunicaciones personal.

 

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