¿Merece la pena comprar el Galaxy S8 o el Galaxy S8 Plus de Samsung?

 

 

El Galaxy S8 y el Galaxy S8 Plus de Samsung ya han sido anunciados. ¿Es oro todo lo que reluce? ¿Han cumplido las expectativas de todo el mundo y son la clase de producto con el que quedar maravillado? La verdad es que se ha generado mucha expectación antes de que los nuevos Smartphones de la firma coreana vieran la luz: decenas de vídeos en YouTube hablándose de filtraciones, muchas imágenes de renders y «fakes» pululando por los blogs, y variedad de suposiciones de las prestaciones que podrían traer los nuevos flagship. En otras palabras, ha habido mucho bombo y platillo para un terminal que, al menos a mí, no me ha impresionado lo suficiente para decir «este será mi nuevo Smartphone».

Los nuevos Galaxy S8 tienen unos precios muy altos, tanto como sus competidores, siendo de 809 euros para la variante con pantalla de 5,8″ y de 909 euros para la 6,2″ de espacio de visualización: a Europa ya se puede comprar en las principales tiendas de electrónica aunque, si se quiere, se puede incluso optar a comprarlo online a través de la tienda de Amazon España.

Lo mejor del Galaxy S8 y Galaxy S8 Plus

No pongo en tela de juicio que los nuevos flagship de Samsung son unos excelentes dispositivos, aunque no hay tantas prestaciones que vayan a crear ese efecto «guau» que todos esperábamos de un producto el cual, a diferencia del resto, ha trascendido la luz tras el Mobile World Congress 2017. ¿Qué es lo mejor que tiene el Galaxy S8 a nivel de hardware? No hay más que verlo operativo para apreciarlo: la pantalla cubre algo más del 90% de la cara frontal y, hay que reconocerlo, eso es un gran plus.

Con el LG G6 en mi mano puedo hacerme una idea exacta de las dimensiones del Galaxy S8 y, por ello, concluir que será un Smartphone super manejable que se sentirá tremendamente compacto. De hecho, el terminal de LG es 3,1 mm más ancho pero igual de largo: y la diferencia en tamaño de pantalla es de 0,1″ a favor del producto de Samsung. Así pues, el usuario gana en una combinación que para mí es clave: que el teléfono no incomode a la hora de alojarlo en el bolsillo del pantalón, que no se sienta grande en la mano y se sujete con firmeza, y que se puede disfrutar de un espacio visual envidiable.

Como se dice popularmente, Samsung ha puesto «toda la carne en el asador» con respecto al apartado de pantalla: son 5,8 pulgadas en el Galaxy S8, que es un poco más largo que el Galaxy S7; y unas impresionantes 6,2 pulgadas en el Galaxy S8 Plus, que es bastante más estrecho y casi nada más largo si se compara con el Huawei Mate 9 (con 0,3 pulgadas menos de pantalla). ¿Qué otras características a nivel visual no deberían pasarse por alto a la hora de analizar los nuevos flagship de la marca de corea? La resolución de pantalla pasa a ser de 2960×1440 pixeles y, con ello, se da pistas de que el ratio de imagen no es el típico si no más bien similar al 18:9 del LG G6: y ojo al datos pues, basándome en mi experiencia, puedo adelantar que al reproducir vídeos de YouTube o al lanzar ciertas aplicaciones, no se llegue a cubrir todo el espacio visual técnicamente disponible».

Samsung ha sido cauto, y creo que ha acertado, al no tomar tomo referencia el desarrollo del Mi Mix de Xiaomi, en el que se tuvo que cambiar la ubicación de la cámara frontal y eliminar el auricular tradicional por uno con sistema piezoeléctrico. ¿Cómo serán las sensaciones al explorar una página web, al tomar una foto o al jugar a títulos como Asphalt 8 o Real Racing 3? Distintas y más enriquecedoras que al sostener un terminal con grandes márgenes y marco lateral bien marcado: la pantalla con doble curva de los nuevos Galaxy permitirá una mayor inmersión en la acción y al reproducir contenido de vídeo se va a generar un efecto de mayor amplitud sin centrarse en nada más que no sean las escenas. Sí puedo decir que tanto el Galaxy S8 como el Galaxy S8 Plus van un paso más allá de lo que ya he experimentado con el análisis del LG G6.

¿Qué más viene ligado al potencial de los Galaxy S de 2017? El accesorio creado específicamente para ellos, Samsung DEX, que permite convertir el teléfono en una solución de escritorio para potenciar la productividad con un monitor, teclado y ratón inalámbricos: se adaptará la interfaz de usuario móvil para que se pueda trabajar mejor con aplicaciones de edición de fotos, gestión de correo electrónico y edición de documentos; para que se puedan disponer de varias aplicaciones de forma simultánea en ventanas como las presentadas por Mac OS y Windows 10; e incluso se presentarán las opciones de conectividad, información y ajustes básicos al estilo de un sistema operativo típico de un PC.

Además, la base Samsung DEX cuenta con dos puertos USB para conectar periféricos por cable o unidades de almacenamiento externo que, estoy seguro, muchos propietarios de Galaxy S8 van a valorar a la hora de editar trabajos, trasladar imágenes o vídeos tomados con el teléfono, o incluso para hacer de fuentes de reproducción de contenido audiovisual. En resumen, Samsung trata de hacer lo mismo que en su día Microsoft implementó con la función Continuum de los Lumia 950 y Lumia 950 XL: ahora faltará ver sobre el terreno si la experiencia de manejo, fluidez y demás aspectos se iguala o se supera.

Buenas prestaciones, pero sin ofrecer nada realmente nuevo

Dejando de lado el apartado relativo a la pantalla, y también aunque no se puede negar que los Galaxy S8 son productos que darán la talla en la gama alta, no puedo decir que se haya visto nada nuevo e impactante. ¿Por qué no se ha atrevido Samsung a ir un paso más allá teniendo como referencia el batacazo del Galaxy Note 7? La marca ha sido conformista en una serie de características en las que, en mi opinión, debería haber marcado la diferencia:

  • 64GB de memoria interna. Ni la mitad de usuarios serán capaces de llenarla, por mucho que se descarguen Asphalt 8, Real Racing 3, NOVA 3 y Modern Combat 5; lleven 100 álbumes de música mp3 320 kbps y no paren de tomar fotos a diestro y siniestro al máximo de capacidad de la cámara DualPixel. Pero, ya que se pretende liderar, toda lógica dice que los nuevos flagship de Samsung no deberían haber tenido menos de 128GB que, dígase de paso, serían muy necesarios a los creadores de contenidos de vídeo que lejos de ser inconformistas se decidan a mantener una calidad 4K 30 fps: 1 minuto en secuencias superan tranquilamente los 350 MB de espacio requerido en memoria. Por supuesto, no me olvido del hecho de poder contar con una buena tarjeta micro SD de hasta 256GB.
  • ¿4GB de RAM para el flagship total? Si a OnePlus, Huawei y a ZTE no les tiembla el pulso a la hora de ofrecer terminales con 6GB de RAM, no tiene mucho sentido que en Samsung se mantenga la línea de la anterior generación. Sí es cierto que no cambiarán tanto las cosas a nivel de rendimiento (hay que ser muy «hard user») pero es una cuestión puramente de branding y demostrar que se quiere ir más allá de los habitual. ¿No lo crees así?
  • Escáner de Iris. Muchos no se acordarán, y tiene su lógica por cómo se estrelló comercialmente el Galaxy Note 7, pero esta características ya se había implementado. ¿Es una tecnología necesaria? No. ¿Se podría haber invertido el coste de este componente en por ejemplo incluir 2GB más de RAM? Sí. A esto no quiero decir que no sea una mala funcionalidad, todo lo contrario, cuando realicé el análisis del Note 7 quedé sorprendido de la buena respuesta que aporta: de hecho, incluso podría canibalizar el uso del sensor de huella dactilar, emplazado en un lugar poco recomendable.

  • Cámara frontal de 8MP apertura F1.7. Aunque a priori parece un salto hacia delante con respecto a los 5MP y apertura F1.7 del Galaxy S7/S7 Edge, será preciso comprobar sobre el terreno como se comporta el sensor: con los Galaxy A5 y Galaxy A3 de 2017, también con enfoque automático, observé una pérdida de capacidad de enfoque y nitidez de mi plano al extender el abrazo y alejar al máximo el teléfono de mi. Exponiendo las cosas desde la voz de la experiencia, obteniendo unos resultados parecidos con el Huawei P10, parece que solamente las cámaras con enfoque fijo son las únicas en garantizar el enfoque eficaz del plano que importa (en el que sale uno mismo). En cualquier caso, habrá que ver en qué medida el software del teléfono ajusta la distancia focal.
  • Resistencia al agua y al polvo con la certificación IP68. ¿Es importante que uno teléfono pueda mojarse a conciencia o sumergirse en agua? Sí, aunque tampoco es imprescindible: llevo años manejando Smartphones y nunca se me han estropeado por entrar en contacto con el agua. Siempre hay una primera vez, eso es cierto, pero creo que no merece la pena arriesgar la integridad de un dispositivo electrónico por usarlo en la ducha, bajo el agua en una piscina pública o en el mar, o al contestar a una llamada en un día de lluvia torrencial. ¿O sí? En todo caso, me parece excelente contar con una certificación IP68 como medida preventiva, aunque desaconsejo ponerla a prueba de forma activa.
  • Sensor de huella dactilar. A raíz de un comentario en mi canal de YouTube me puse a valorar la correcta ubicación del sensor de huella dactilar, a la derecha del objetivo de cámara. ¿Será por una cuestión puramente estética que esté ahí? A parte de quedar muy arriba y en una posición nada centrada, estoy seguro que se hará difícil de localizar sin quedar a la vista y, ojo a lo que voy a decir, no será difícil que se roce continuamente la lente de la cámara: en otras palabras, se ensuciará el cristal y, si no se tiene la costumbre limpiar dicha cámara, quedará afectada la nitidez de imagen tanto de día como de noche (sobretodo en esto último). Yo soy muy meticuloso y limpio la lente de las cámaras cada vez que tomo fotos con el móvil, pero no es algo de lo que todo el mundo se preocupe y, por mucho que tengamos las manos limpias, siempre se «deja huella».
  • Sensor de frecuencia cardíaca. ¿Por qué se sigue apostando por él? Sin comentarios.

Fiel a su idea, Samsung ha vuelto a proporcionar dos variantes de Galaxy S8, una con procesador Exynos 8895 y otra con procesador Snapdragon 835. ¿Cuál será mejor? La pena es que no se pueda elegir y que, al final, es la propia compañía la que decide a qué mercados va dirigido uno y otro: al menos, si lo pensamos fríamente, se obtendrá un rendimiento de altos vuelos y lo único en lo que creo se puede entrar a valorar es si la GPU Adreno 540 será superior a la GPU ARM Mali (sin confirmación, pero debo entender que la Mali G71). Aquí la marca cumple con la norma y con lo que se espera de un móvil de gama alta, en cierto modo dejando en ridículo al Snapdragon 821 del LG G6. ¿Con quien comparte protagonismo? Con el Xperia XZ Premium y el «prototipo» ZTE Gigabit Phone, que fueran anunciados durante el MWC 17.

Claro está, en conectividad inalámbrica los Galaxy S8 y Galaxy S8 Plus ofrecen lo habitual: Bluetooth 5.0, Wi-Fi y NFC, esto último para sacar provecho de los pagos móviles con Samsung Pay y mejorar el emparejamientos con cierto dispositivos electrónicos como altavoces y auriculares wireless.

¿Sabes qué características de los Galaxy A de 2017 hubiera sido genial tener en los Galaxy S8? El altavoz lateral que, debido a la curva de la pantalla, resultaría tremendamente complicado implementar: debo decir que Samsung acertó de lleno con el Galaxy A5 y Galaxy A3, pues en juegos que requieren de agarre por los extremos no se tapona la salida del sonido. Lástima, ¿No crees?

A título personal, esto es en lo que me ha decepcionado el Galaxy S8

No todo son cosas buenas y, tras repasar la lista de características técnicas, debo apuntar una serie de observaciones que cualquiera que este pensando en comprar el Galaxy S8 / Galaxy S8 Plus debería valorar:

  • El Galaxy S8 trae una batería de 3000 mAh. ¿Es concebible que el nuevo flagship, que trae 0,3″ más de pantalla y más resolución de panel comparado con el Galaxy S7 Edge, cuente con 600 mAh menos de capacidad de batería? No es solamente inconcebible si no también inaceptable: no parece que sea una cuestión de espacio, pues el terminal es algo más largo que la generación que la generación que le precede. En mi opinión no es justificable tal recorte en mAh por el hecho de que el los nuevos procesadores Exynos y Snapdragon sean más eficientes desde el punto de vista energético ya que, al fin y al cabo, la pantalla es uno de los principales factores que agota a nivel energético a un Smartphone: claro está, si pongo el ejemplo de los juegos, implicará un menor consumo energético el hecho de usar un procesador Snapdragon 835 en vez del Snapdragon 821.

  • El Galaxy S8 Plus, con pantalla de 6,2 pulgadas, integra una batería de 3500 mAh: al igual que su «hermano pequeño», la capacidad también me ha parece excesivamente moderada y, por tanto, puede condicionar el uso del dispositivo en ciertas actividades. ¿Hay miedo escénico a lo que pasó con el Galaxy Note 7? Soy consciente de que no todo se arregla con solamente baterías de gran capacidad, pero no debe olvidarse que ello también importa: es una realidad que he comprobado sobre el terreno tras centenares de pruebas de producto. Es mejor ir holgado que estar pendiente de cómo desciende de rápido el indicador en porcentaje de autonomía restante.
  • Samsung mantiene una cámara DualPixel de 12MP y apertura F1.7. Ésta es la mayor de las sorpresas, y ya no solamente por que esperaba encontrar una solución de cámara dual, si no por que parece que no habrá un salto cualitativo significativo o suficiente si ya se posee un Galaxy S7/S7 Edge. En realidad, si lo pensamos, es la misma estrategia que ha seguido LG con su G6: mínima intención por mejorar las prestaciones de uno de los componentes a nivel hardware que, en mi opinión, debe importar y mucho a quien decide apostar por un producto de gama alta como es el Galaxy S8/S8 Plus. ¿Qué es lo que esperaba? Para ser franco, tenía por seguro que se apostaría por un sensor CMOS con más MP, sensor láser y algún tipo de solución para lograr cierto «zoom óptico».

En pocas palabras: Galaxy S8 vs P10 Plus vs LG G6

¿Se puede considerar el Galaxy S8 superior a sus competidores? A continuación me gustaría exponer mi opinión, con brevedad, comparando al flagship de Samsung con con el Huawei P10 Plus y el LG G6, lo que pueden plantarle cara sin trascender más allá del mundo Android:

 

  • PANTALLA. En este apartado el Galaxy S8 se impone al Huawei P10 Plus por que es capaz de ofrecer más espacio visual en un tamaño de producto incluso más acotado en dimensiones. Sin embargo, y esto es una apreciación personal, yo prefiero una pantalla plana con un perfil metálico para favorecer la resistencia e integridad del producto ante posibles golpes: el S8 será visualmente más atractivo, pero al mismo tiempo más delicado.
  •  PROCESADOR. Es evidente que el Smartphone de Samsung barre al LG G6 en potencia y eficiencia energética ya sea con el procesador Snapdragon 835 como con el Exynos 8895. ¿Se puede decir lo mismo con respecto al procesador HiSilicon Kirin 960 del Huawei P10 Plus? Tengo una basta experiencia con ese chip ya sea por que lo lleva el Mate 9 y el P10 que tengo en evaluación y, francamente, el rendimiento es sobresaliente.
  • MEMORIA RAM. Solamente el Huawei P10 Plus ofrece la opción de comprar una versión con 6GB de RAM, 2GB adicionales sobre el Galaxy S8 y LG G6.
  • MEMORIA INTERNA. Tener 64GB de memoria interna está realmente bien y, en algunos mercados, se marca la diferencia con respecto al LG G6 32GB. Pero, nuevamente, Huawei brinda la opción de comprar un P10 Plus con 128GB que, sí es cierto, puede ser un nivel de capacidad algo innecesaria a no ser que se disponga de mucha música en formato FLAC o se tenga la intención de grabar contenido de vídeo de larga duración en calidad 4K.
  • BATERÍA. Si lo analizo friamente, el LG G6 y el Galaxy S8 están muy igualados, aunque el móvil de Samsung cuente con 300 mAh menos en capacidad de batería: a su favor está el contenido consumo energético del panel Super AMOLED. ¿Qué pasa si extendemos la comparación al P10 Plus? Los 3750 mAh de capacidad del móvil de Huawei proporcionarán más tiempo de uso con o sin la pantalla encendida: 750 mAh no son una diferencia pequeña si no más bien notable.
  • CONECTIVIDAD. Los tres están empatados, aunque siendo quisquilloso podría llamarte la atención que el Galaxy S8 disfruta de 4G/LTE Cat16.
  • CÁMARA FRONTAL. El LG G6 quedará fuera de combate frente al Galaxy S8 y P10 Plus, por mucho que se pueda ampliar el campo visual. ¿Y entre el P10 Plus y el Galaxy S8? Si nos basamos en los detalles puramente técnicos, la cámara del móvil de Samsung sería más luminosa aunque, por su lado, la del móvil de Huawei contaría con el extra de tener un desarrollo conjunto con Leica. En todo caso, habría que hacer una comparativa sobre el terreno.
  • CÁMARA TRASERA. Este es uno de los apartados más delicados a los que tiene que enfrentarse un periodista especializado a la hora de comparar productos pero, a priori, puedo proporcionar ciertos datos para poner en situación al lector.  Samsung ha confiado tanto en las prestaciones de la cámara del Galaxy S7 que habría decido incorporar la misma solución o una ligeramente superior: la marca no se ha molestado en dar detalles a cerca de la cámara DualPixel de 12MP con apertura F1.7 y OIS, lo que hace sospechar de la carencia de mejoras de una generación a otra. ¿Qué ha hecho LG? En mi opinión ha empeorado la experiencia: con respecto al G5 ha restado campo visual con las dos cámaras, ha quitado resolución máxima a la cámara principal aunque, eso sí, ha mejorado en algo la calidad de imagen de la cámara con gran angular. Finalmente, Huawei ha dado un paso al frente incorporando nuevas lentes Leica SUMMILUX con apertura F1.8, dos sensores independientes y una resolución máxima en fotografía que alcanza los 20MP. ¿Cuál de los tres es mejor? Del LG G6 me encanta el poder tener mucho angular para cubrir más cena sin necesidad de alejarse del punto en el que uno se encuentra; del Galaxy S8 hay que valorar la excelencia ya demostrada por el sensor DualPixel en calidad de imagen y velocidad/eficacia de respuesta al enfocar; y del P10 Plus no puedo si no alabar la función Bokeh y Retrato Artístico (ya probadas con el Mate 9 y P10 «normal»), y el hecho de tener un sensor monocromático dedicado para matizar los detalles en la arquitectura de una ciudad o en el retrato de una persona. Para mí, el G5 fue claro vencedor en 2016 en el apartado fotográfico: este año la cosa estaría reñida entre el P10 Plus y el G6. Veremos que resultados arrojan las comparativas que prepararé cuando estén disponibles los tres terminales para realizar pruebas sobre el terreno.

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  • SENSOR DE HUELLA DACTILAR. El Huawei P10 Plus arrasará con todo, y eso me ha quedado demostrado ya con el P10 «normal»: es la misma tecnología, los mismos componentes y está ubicado en el mismo lugar. Samsung ha elegido mal la posición del sensor y el de LG, en mi experiencia, es más lento en reaccionar de lo que debiera.
  • ESCÁNER DE IRIS. El Galaxy S8 es el único en incorporarlo, así que no hay competencia. ¿Es una buena solución? Sí, y lo digo basándome en mi experiencia con el Galaxy Note 7.
  • TECNOLOGÍA DE SONIDO. Aunque el Huawei P10 Plus cuenta con tecnología de sonido DTS, la disputa en este apartado se encuentra entre el Galaxy S8 y el LG G6. ¿Cuál será mejor? Me temo que, a no ser que se tenga el G6 con Quad DAC integrado (no disponible en todos los mercados), el móvil de Samsung se impone sin opción de ser rebatido: es más, los ajustes de software son 10 veces mejores a los que trae el móvil de LG, lo que aporta una flexibilidad clave para adaptar el sonido al tipo de accesorio de audio utilizado y estilo musical.
  • CALIDAD DE ACABADOS. Los tres están muy igualados aunque, según las preferencias de cada uno, el Galaxy S8 puede estar primero y el Huawei P10 Plus segundo, y viceversa. El móvil de Samsung cuenta con un perfil metálico que separa dos caras de cristal Gorilla Glass 5, mientras que el terminal de Huawei trae una cara frontal de cristal Gorilla Glass 5, pero el perfil y cara posterior son metálicos (excepto por la franja de cristal donde se ubica la cámara dual). El cristal del Galaxy S8 generará un buen grip y evitará un molesto efecto deslizante, mientras que el acabado metálicos del P10 Plus hará que sea más escurridizo. Al final ya es solamente una cuestión de gustos y percepciones a nivel personal.

Conclusiones finales

Samsung ha anunciado dos nuevos Galaxy S8 aparentemente muy competitivos que, sin lugar a dudas, se van a imponer sin opción a móviles como el HTC U Ultra, Sony Xperia XZ Ultra y Xiaomi Mi Mix, entre otros. ¿Está tan clara la superioridad si juntamos al Galaxy S8 con el G6 y el Huawei P10 Plus? No, incluso por mucho que impacte tener una pantalla cubriendo casi todo el frontal: hay muchos elementos que, en mi opinión, hacen perder fuerza al Galaxy S8 frente a móviles de la competencia y, muy importante también, frente a los Galaxy S de 2016.

¿Merece la pena pasar del Galaxy S7 Edge al Galaxy S8? No, rotundamente no pues se contaría con menos autonomía de batería y prácticamente la misma calidad de imagen con la cámara trasera: no merece la pena por el extra en memoria interna, por mucho que el procesador sea superior, que la pantalla se aumente en 0,3″ o que la cámara para selfies gane en resolución de imagen. Pero si lo que buscas es una pantalla sensiblemente más grande para disfrutar de juegos de alta calidad gráfica y por que navegas por Internet con regularidad, en ese caso el cambio de un S7 a un S8 Plus estaría justificado.

¿Qué deberías hacer si estás en duda entre el Galaxy S8 y el Galaxy S7 Edge? En primer lugar es una cuestión de precio: actualmente el Galaxy S7 Edge se puede comprar en Amazon España por 550 euros, mientras que el Galaxy S8 estará disponible en tiendas a un precio de 809 euros. Pagar 260 euros extra, en mi opinión, no merece la pena a no ser que la diferencia en tamaño de pantalla de 0,3″ sea algo vital.

¿Qué otros factores desaconsejarían elegir el Galaxy S8 por delante del Galaxy S7 Edge? La capacidad de batería sería el único que creo puede conceder clara ventaja a la generación de 2016: no creo tampoco que las prestaciones de la cámara trasera, la potencia de procesador y el extra en capacidad de almacenamiento justifiquen la diferencia de precio entre los dos dispositivos.

Creo firmemente que Samsung debería haber mantenido un modelo Galaxy S con pantalla plana. ¿Cuál de los dos Galaxy S8 escogería yo? El Galaxy S8 Plus por que seguirá siendo físicamente muy manejable, cuenta con 500 mAh más en capacidad de batería y trae 0.4 pulgadas extra en pantalla. En mi opinión merece la pena ese desembolso adicional de 100 euros.

En todo caso me gustaría terminar este artículo dejando constancia de que mis sensaciones en pro del Samsung Galaxy S8 han quedado por debajo de mis expectativas iniciales: pensaba que iba a anunciarse un Smartphone mucho más contundente en base a la «burbuja» generada a raíz de los rumores, filtraciones y al hecho de tener una fuerte creencia personal de que la marca arrollaría con todo tras el estrepitoso fracaso del Galaxy Note 7. Sí se logra crear impacto cuando el teléfono está encendido y se ve de frente, pero el móvil no ha sido capaz de impresionarme en relación al resto de prestaciones. En otras palabras, no hay efecto «guau».

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